Un martes a las diez de la mañana



Un martes a las diez de la mañana



Me gustaría que mis clases de Literatura en la ESO fueran dinámicas y atractivas para los alumnos desde el primer momento. En un principio, quiero motivarlos antes de empezar a hablar del tema, creando un ambiente interactivo y divertido. Mi idea es involucrarles desde el principio con juegos o actividades que despierten su curiosidad y que les hagan sentir que la literatura puede ser algo emocionante. Al igual que nos dijo un profesor en el máster, quiero fomentar un espacio de confianza donde ellos puedan opinar libremente, sin miedo a equivocarse. La pregunta que siempre me ronda es: "¿Cuántos alumnos se quedarían en clase si pudieran irse?" Mi objetivo es que, aunque tengan la posibilidad de irse, decidan quedarse porque la clase les resulta interesante y relevante.

Para lograr esto, creo que es fundamental hablar de literatura desde una perspectiva actual, que se sientan identificados con los textos y con lo que estamos trabajando. No quiero que vean la literatura como algo aburrido o ajeno, sino como una herramienta para entender mejor el mundo y a ellos mismos. Crear debates literarios será una parte esencial de la clase, ya que quiero que mis alumnos se sientan libres de preguntar lo que deseen y de compartir sus pensamientos. Este enfoque les permitirá sentirse parte activa del proceso, lo que a su vez hará que se mantengan más interesados.

Una vez que haya logrado motivarlos, me gustaría comenzar a leer el texto en el aula, no solo para comprobar cómo manejan la comprensión lectora, sino también para ver cómo lo leen en voz alta, cómo lo entienden y cómo entonan. Esto también me dará una idea de su nivel de involucramiento con la obra. Después, seguiría con debates en los que puedan expresar sus opiniones, discutir sobre lo que les gusta o no, y analizar el contenido desde diferentes perspectivas. De esta manera, podré saber si el enfoque que estoy utilizando está funcionando o si necesito ajustar mi método o incluso cambiar el libro. Mi objetivo es que mis estudiantes no solo lean, sino que disfruten del proceso y se conviertan en pensadores críticos, capaces de conectar lo que leen con su vida diaria. En lugar de un examen tradicional, me gustaría que el trabajo final fuera más libre y creativo, permitiendo que cada grupo o alumno elija cómo entregar su producto final. Quizás algunos prefieran ilustrarlo de manera dibujada, otros podrían optar por hacer un video, o cualquier otro formato que les inspire. Quiero incluir diferentes destrezas y que cada estudiante pueda expresar su comprensión de la obra de la forma que mejor le represente. Sin embargo, lo que siempre me gustaría que estuviera presente es una parte escrita en la que ellos puedan expresar su opinión sobre la obra. Creo que es fundamental que desarrollen una opinión crítica, que aprendan a argumentar sus puntos de vista, a analizar lo que han leído y a relacionarlo con sus experiencias. La crítica literaria no solo se trata de entender lo que dice el autor, sino también de cuestionar, reflexionar y expresar lo que uno piensa sobre lo leído.






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